Los que trabajamos a diario inmersos en un grupos de venta, en donde se tienen que compartir cada mañana las experiencias del día anterior, los problemas con los que nos hemos topado y sus soluciones (si es que la hubo), también sabemos que hay ciertas ocasiones en las cuales, nuestra venta o no, va a depender de la decisión de un superior o superiora que nos de el OK para modificar en algún aspecto las condiciones regulares de venta.
El problema sobreviene cuando ese líder, que exige a diario un poco mas de nosotros (lo cual me parece perfecto porque es su función), no te da todo el apoyo o soporte necesario. Seguramente algunos de ustedes se han topado con una situación así, en las que han cerrado un día sin una sola venta, solo porque nos les dieron ese “Dale, déjaselo a ese precio” o “Bueno, esta vez podemos hacerle esta atención.
Es en estos casos cuando uno tiene ganas de decir: “Que merda te costaba darme el OK, la venta ya estaba cerrada” Pero lamentablemente un comentario de este tipo, probablemente nos dejaría sin el puesto de trabajo y como se encuentra la situación laboral hoy en día, no es para nada recomendable.
Es por eso que debemos tener mucho cuidado con el trato de los supervisores, debemos tener bien en claro que por mas que el ámbito sea bueno o excelente (en el mejor de los casos) esa persona sigue estando un poco por encima nuestro y es lisa y llanamente un superior, que no debemos confundir con “amigo” para que no ocurran este tipo de decepciones. Además, aconsejo fuertemente que todos las situaciones especiales que puedan surgiera en el día, tratemos de anticiparlas y plantearlas antes de salir a la calle (aquí es cuando la agenda que mencionaba ayer, comienza a pagarse por si sola), ya que una vez que estemos solos, ese “OK” dependerá de lo ocupado o del humor que tenga ese supervisor al momento del llamado.
Matutex
Imagen: http://es.dreamstime.com/imagen-de-archivo-supervisor-image8672441

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