La venta es una de las tareas que mas difíciles que vamos a afrontar a lo largo de nuestras vidas, si es que no sabemos afrontarla como se debe. Esta aseveración (de mi autoria), puede sonar un tanto exagerada o extremista, pero pensemos lo siguiente.
El vendedor debe resolver en pocos segundos una situación o pregunta inesperada. Seguramente todos nosotros nos hemos encontrado con la situación de: “Huu que bueno, tengo el mejor producto, un precio de regalo y un versito hermoso para venderlo que resuelve todas las preguntas que el comprador me pueda plantear”. Y es entonces, cuando luego de desplegar ese versito, speach o “Chamuyo” (para hablar en criollo), la susodicha “victima” nos sale con preguntas del tipo: “Y esto para que me sirve”, o (mucho peor); con aseveraciones del tipo “Yo invierto en X producto (que casualmente es tu competencia) y me da mucho mas resultado”.
Es en estos casos, cuando la calma debe inundar nuestra cabeza y debemos recordar que simplemente es un cliente más, en nuestro día de trabajo, en nuestra semana laboral y en nuestro año de cosecha personal. Es por ello que no solo hay que concentrar la cabeza en salir de esa situaron conflictiva lo mas rápido posible y no perder la cabeza en ellas. Si sale bien, estaremos conformes con agregar otra venta a nuestra lista y si sale mal…Habremos ahorrado muchos minutos que de otra manera, los habríamos perdido, tratando de revertir una situación imposible.
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